Dicen en Oaxaca que un buen mezcal necesita tiempo, fuego y carácter. Nuestra historia nace de la leyenda del gallo de pelea, aquel que sin importar el tamaño de la arena, jamás se rinde. Esa misma fuerza indomable es la que capturamos en cada botella.
Seleccionamos cuidadosamente los agaves en su punto exacto de madurez, respetando los tiempos de la tierra. El Águila Real no es una bebida hecha en masa; es un destilado que respeta la herencia de los maestros mezcaleros, pensado para paladares exigentes que saben reconocer el verdadero sabor de México.
Cortamos el agave desde su raíz bajo el sol inclemente, seleccionando solo los corazones (piñas) más ricos en azúcares naturales.
Cocemos las piñas a fuego lento en hornos de tierra con leña de encino y piedra volcánica, lo que le otorga sus inconfundibles notas ahumadas.
Dejamos que la naturaleza haga su magia en tinas de madera abiertas, fermentando el jugo con las levaduras salvajes del ambiente oaxaqueño.
Purificamos el espíritu en alambiques de cobre y ollas de barro, separando con maestría "las puntas" y "las colas" para dejar solo el elíxir perfecto.